25.5.09

Fukindieta™

Para los que me siguen en Twitter, el chiste constante de las últimas 3 semanas ha sido la dieta en la que estoy, la Cetogéica (o, como me gusta llamarla, la Fukindieta™). Una dieta tan freak, que te deja comer mayonesa, quesos y ketchup... pero te prohibe las frutas, al menos por los primeros 10 días.
Y si bien todavía estoy entre el "Antes" y el "Después" (llevo unos 7 kilos en casi 3 semanas, y espero llegar a los faltantes 4 en unas semanas más), lo cierto es que es una dieta de esas que no te hacen sufrir. Tanto. Aunque, claro, es bien heavy así que ojo con los que la hacen.

Cetosis. Dícese de provocar el uso de la grasa en tu organismo, por medio del cese TOTAL de consumo de Azúcares e Hidratos de Carbono. Es bien heavy, les decía, porque es como darle a tu higado de comer cucharadotas de mayonesa, que eso es lo que haces al convertir grasa en nutrientes.

Pero más allá de lo heavy que es (hay varios estudios, les recomiendo googlearlos), la dieta en sí es bastante simple: Se divide en períodos de 10 días, y cada período es menos estricto.
En el primero, por ejemplo, puedes comer todos los tipos de carne que quieras (sin freír), todos los tipos de quesos que quieras, ensaladas de hoja verde y hasta 2 yoghurts light al día. Nada de frituras, nada de azúcar, nada de hidratos de carbono (ni papas ni arroz ni nada); pero sí al ketchup, aceites y mayonesa.

Yo en mis primeros 10 días bajé la asombrosa cantidad de 5 kilos. Y si bien tiene efectos medio freak producto de lo violento del cambio, no deja de estar muy buena. So far, at least.

Así que les sigo contando como me va con la Fukindieta™. Que si bien me dejó sin torta ni pastas en el día de la madre, ha demostrado que vale la pena. Al menos sé que puedo ir a un asado, ya que entre picoteo (maní, quesos, aceitunas), champagne (ilimitada desde el período 2) y el asado mismo (ensaladas y carne ilimitada), no me ha matado de hambre.
So far, at least.

"Báaaajate, bájate por favoorrrrrrr"

22.5.09

Pero qué cresta es Digital?

La mayoría de mis amigos siguen en las agencias mal llamadas “tradicionales”. Así que para ellos, que yo me haya cambiado luego de 10 años a una agencia “digital” fue para todos, por lo bajo, una cosa excéntrica.
Pero para mi fue clarísimo: luego de años escribiendo en mi blog, subiendo mis fotos a Flickr o hablando via Skype, cerrar la ventanita para seguir haciendo guiones en Word, con este “megáfono” mal llamado publicidad tradicional me sonaba a poco. La gente ya no está sólo viendo tele. La semana pasada, por ejemplo, me tocó ver el festival de viña con Twitter a un lado, y estuve más metido en las discusiones creadas en esa plataforma, que viendo el show en si. La gente se digitalizó hace rato, se volvio una gran mente unida, mientras que nosotros los publicistas, por primera vez en la historia, no somos los que la llevamos.
Así que yo, personalmente, seguía haciendo cosas que ya ni veía (excepto en Adsoftheworld, adlatina o Zapping digital, nótese la ironía). Nada de radio, solo mp3. Todas las temporadas de Lost y Heroes viendolas directo en mi mac.
Y las noticias, via Google Reader.
Osea, mi yo profesional iba harto más atrás que mi yo ciudadano.

Por eso cuando me preguntan qué es publicidad digital, parto hablando más de lo que todos estamos haciendo, de que lo que el medio está haciendo. Para mi “Yo Digital” no existen los banners. Él tiene esa nueva enfermedad llamada “ceguera al banner”, y creo que si pinchó una vez uno fue por pasar a llevar el Mouse con el codo. Mientras, marcas como Doritos y Nike están consiguiendo que el slogan no lo diga un locutor, sino el consumidor.

Mi Yo Digital opina sobre las marcas. Reclama. Y harto. Le gusta sentirse parte de ella, tener voz y voto; es intransigente, y ciertamente no cae en las garras oxidadas de la retórica. No tiene claro qué es una “campaña interactiva”, porque para él los medios no son lineales. Los medios son los medios, esté tocando papel o un Blackberry. Y el “multitasking” es parte lógica y obvia en su interacción con ellos. Así, ve un rato tele, prende la radio, y hasta incluso suele estar en más de tres sitios a la vez: escuchando su música favorita en Deezer mientras lee un twiteo y termina de escribir en el muro de alguien en Facebook.
Y ese alguien, por qué no, puede ser hasta el tipo que está hablando en la tele. “¡Buena, me gustó lo que dijiste!”

Por eso mi yo publicista empezó a notar y anotar lo que mi Yo Digital hacía. Y la conclusión final fue esta: la publicidad digital no va a matar a la publicidad tradicional. Simplemente porque es la misma gente la que está cambiando las reglas de la publicidad tradicional, digitalizándola. Y nuestra labor, como publicistas “digitales”, es ser capaces de abordar los medios “análogos” y usar el planteamiento digital, tal como la gente lo está haciendo: pensando en conversaciones, interacción; excusas para que la marca converse con la gente.
Y si eso usa pixeles o papel couché, creánme que da lo mismo: es digital igual.


Publicado en IAB & como columna en MRM Worldwide LATAM

26.4.09

No TV for me

Buena parte de por qué soy publicita, es que desde chico fui tevito. Era de los que estaba media hora mirando la carta de ajuste esperando el Pipiripao. Mi control remoto tiene las teclas ilegibles y, claro, tecleo los canales sin mirar...
Pero este último año, hubo un cambio heavy. Que noté realmente hace unos meses cuando me tocó viajar a Quito por trabajo: ¡no prendi la tele en toda la semana! Plasma, cientos de canales, sonido espectacular... Y nisiquiera lo probé. En cambio, no me salí del Mac. Skype para hablar y ver a la familia, todos los capítulos de Family Guy a la mano... y, lo mejor de todo, cada cosa que quise ver u oír, exactamente cuando quería hacerlo.

Así que puse más atención en este nuevo "comportamiento de consumidor de tv" que tengo. Y no me malinterpreten: sigo siendo tanto o más tevito que antes! Lost, Heroes, Pushing Daisies, Family Guy, Entourage... Series envasadas, directamente a un click de distancia. ¿Quién necesita tele para eso?
Y no hablo de cortes comerciales ni de falta de contenido: hablo de inmediatez. Abrir esta cosa de dos cuartas de largo, ponerme audífonos Hi-Fi y disfrutar de este cine inmediato llamado Internet. Películas online.
Porque luego llego a mi casa, prendo la tele... y me da lata haber llegado 5 minutos tarde. O esperar 15 más para ver una película que no sé si vi o no. Incluso el "control inteligente" que te muestra la programación de cada canal, se me hace poco. I want it now. Right now!

Así que ahora el control lo tiene la Romi. Y podemos (¡¡al fin, gracias San Megavideo!!) ver los dos lo que quremos ver sin competir por quien tiene el control.
Te regalo el control. Toma. Que yo, me quedo con mi mac.

21.4.09

Fukin` crisis

Desde hace casi 2 meses que no escribía en mi blog. Tomad.
Aunque claro, twitter está a full y Facebook también. Pero eso de tomar el micrófono y mandarme un discurso como los de antes, se ve bien desde lontananza.
Debe ser la cantidad de pega. Seguro. Y debe ser también al maldita crisis, que me tiene a tamborileando en el escritorio (mentalmente nomás, que el trabajo no para) mientras el fade out de marketing directo a digital no se ve venir.
Para nada.
Y es desesperante, I must say: cambiarme de una agencia gigante como McCann para empezar a darle duro a algo que me encanta y que, sabía, iba a costar al principio, es una cosa... pero llegar a punto muerto y ver que no salen más cosas que mini promociones o campañitas minúsculas porque los clientes no invierten en digital (a menos que lo vean como un mero BTL)... es frustrante.
El huevo y la gallina forever: no hay más gente digital porque no tenemos clientes grandes apostando por Digital... pero como no tenemos gente, tampoco podemos llegar con ¡POW!... el bombazo que nos haga crecer.
El huevo
O
La
Gallina.
Por lo pronto, aprendiendo de cajitas y papelitos; de "lacados" y de presupuestos por unidad... y lateado de ver como todo mi expertise en publicidad, contando historias, encerrandome en la editora por horas con el director o, ya, por último, viendo mis piezas en la calle o en el cine se convierten ahora en una telaraña muy pero muy llena de tierra.
Fukin` Crisis. Prefiero creer que es una etapa. Un retroceso necesario. O un momento de oscuridad para saborear mejor la luz que se viene... Pero no sé. A veces pierdo la fé y me siento en mi escritorio a ver como no salen otras cosas que no sean cartones y papeles. Y me pregunto si no la cagué, de frentón. En todas partes veo que las pocas cosas que se hacen en digital tienen números increíbles... pero no se hace más.

Hace poco una clienta me decía que este año no iban a invertir tanto en digital. "Preferimos, en este momento, ir con las sandías caladas". Me dio lata. Porque con una campaña muy chica el año pasado, las ventas subieron como avión. Más calado que eso, no sé.

Así que volví para desempolvar mi blog, y para echarme un rato a pensar que qué cresta se hace en estos casos. Apechugar, pensar que se viene algo bueno? Llevo casi año y medio en esa. Y no sé si aflojar... pero cuando veo que la crisis hace tambalear todo, veo la foto de mi familia y me pregunto si no será tiempo de quedarse esperando que salga el sol... o ir y meterse donde no hayan goteras.
Si supiera la respuesta, no estaría escribiendo esto.
O quizás sí, pero con otro ánimo.
En fin. Vamos que se puede.

27.2.09

Piquero en Slo-Mo

La cosa es así: Luego de un día en que tienes el cuerpo en la oficina pero la cabeza en el cambio de casa, sales temprano, enfilas hacia tu nueva casa (apuntando mentalmente exactamente-cuanto-te-demoras en llegar), estacionas en tu nuevo estacionamiento -ahora la moto se cree auto, atrás quedaron sus días de mendigar espacio al auto), para entrar esquivando cajas y muebles a medio armar.
Y, tate: la casa ya se siente como tuya.
Cuento corto, cambio de casa versión telefónica, onda de lejos, más operación felina (el pobre Kuroi despertó eunuco y perdido) y, cuando ya no das más de calor por acarreo de cajas... La piscina te hace señas.
Y saltas.
Piquero en cámara lenta en medio de la noche, con tu familia en la terraza, la Mopa moviendo su cola de peluquería y chapes rosados ad-hoc y una cosa en la guata que ahogas con un gritito feliz bajo el agua.

15.2.09

00001

Leyendo "Los Reyes malditos" -voy en el libro IV, embaladísimo, casi 1 por día-, aprendí que en la Edad Media se comenzaba el año en ciertas fiestas como Navidad o Pascua; así que los años podían llegar a tener entre 350 y 400 días. Muy poco exacto, y un dolor de cabeza para los historiadores.
Pues bien, en el 2009 mi año comienza el 16 de Febrero, con mi regreso de unas vacaciones exquisitas que me suena que se las debo toditas a "El Secreto": una semana y media en el norte, solos la Romi, los niños y yo, disfrutando por primera vez de un camping -click uno: sin querer queriendo llegamos al que, segun todos con los que hablamos, sería "el mejor camping del norte"-, comiendo mariscos como si el mundo se fuera a acabar-click dos: también sin querer queriendo llegamos a un restorán con vista al mar cuya cocinera es nada más y nada menos que la ex cocinera del Chiringuito de Zapallar-, y recorriendo el Valle, Río Mágico y alrededores.

Luego, sin querer queriendo, y cuando ya habíamos tirado la toalla, me sale comprador del depto, lo que apura el regreso -pero no el retorno a trabajar, obvio-. Así que me pasé 4 días en un Santiago semidormido, terminando trámites y firmando papeles -click 3: en 3 días encontramos la casa soñada, así que el stress que quería alcanzarnos volvió a irse de vacaciones-, para volver a ponerle play a mi descanso. Esta vez, en la parcela. Asados, noches estrelladas, mucha lectura y hasta piqueros nocturnos.

Así que heme aquí apretando el "reset" del contador anual, desempolvando calcetines -record Guinness? No usé otra cosa que mis crocs por casi 3 semanas-, tanteando la clásica subida de peso y, oh yes, amontonando cajas con la Romi, ya que es definitivo: el 26 nos cambiamos a la casa.
La misma casa que habíamos soñado.

Con el contador en cero, mañana parte mi 2009; y le exijo harto, tratándose de un año de crisis: Ni más ni menos que armar finalmente mi super-equipo creativo, lanzarnos de lleno a lo digital, y sobretodo comenzar a disfrutar de la vida familiar de suburbio que tan a vida ochentera me suena. Y seguro que es así: bicis botadas en la entrada, muchas invitadas, muchos salús y muchos piqueros, como para no perder la costumbre.

6.2.09

Zoom, whush y sonidos afines

Ring Ring...
Suena mi celular, y adivinen quien es: la corredora de propiedades.
Tengo mi depto a la venta hace unos 11 meses, y justo ahora, entre piqueros y mariscales, aparece un comprador. Y urgido, porque tiene que cambiarse antes de marzo.
Así que apuro las cosas pero desde mi blackberry: ok, dale con los papeles. Sï, los reviso acá...
Pero el bichito parte molestando a la Romi, que se empieza a poner nerviosa.
"¿Volver en 2 semanas más, y 1 después el cambio?"
Claro, la pobre con trauma porque la vez anterior le tocó el cambio sola: yo con pega nueva, no podía pedir, el primer día, "libre por cambio de casa".
Luego el bichito me llega a mi.
Su Facebook: "Estresada por el cambio de casa".
El mio, "Estresado por la Romi y el cambio de casa".


Así que la pensamos harto, y le pegamos un recorte al norte, si bien no a las vacaciones: 11 días después de enfilar al paraíso nortino, venimos de vuelta cantando Mazapán y soñando con qué cuadros vamos a poner en el living.
Una por otra.

Así que acá estoy: le pusimos turbo a las vacaciones, hicimos en 11 días lo que pensabamos hacer en 20, y ya estamos apilando cajas mientras, con la otra mano, veo los papeles del depto y la búsqueda de la casa. Cosa que, dicho sea de paso, ya está casi cortado: encontramos la casa que queríamos los dos, y sólo falta que el dueño diga "ok" para empezar los trámites.

Así que en una de esas mis vacaciones siguen post papeleos. Todavía me queda 1 semana y 1 día. Esta vez, a la parcela, donde seguro que seguimos pensando en las cortinas y en los asados de inauguración... pero sin ese urgimiento de más. Esta vez, de vacaciones. Denuevo.