19.8.19

La interfaz del futuro?

Ultimamente estoy pegadísimo con mi Google Home. Un aparatito mínimo que reemplazo a Siri en mi pieza, básicamente por 3 cosas impresionantes:

  1. Que reconoce las voces; y se comporta de acuerdo a las cuentas de cada uno. No es lo mismo que yo le diga "Ok Google, qué tengo hoy", a que lo haga la waif. Aunque, claro, la waif es tecnófoba y no lo hace. Pero ya salvé mi algoritmo de Spotify cuando ella pidió Marc Anthiony (el horror) y no usó mi cuenta. Instant win.
  2. Que al conectarlo con el Chromecast (ese pendrive que se conecta a tu tele), se crea un ecosistema tele+parlante+usuario digno de ciencia ficción. Estilo: "Ok Google, ver Black Mirror, sin subtítulos", y que, en cámara lenta y con boca abierta, veas como a) se prende la tele b) se abre Netflix c) se abre TU usuario d) se pone el capitulo DE TU USUARIO, donde lo dejaste.
  3. Que es lejos más inteligente, y entiende, lejos, mejor que Siri. El "Ok google buenos días", completamente programable con las luces, tu calendario, waze, noticias… es como para pasar todo el día con la mantita hasta el cuello.

 

Los que me conocen, saben que soy un fan de la voz como interfaz. Desde mi primer iPhone con Siri hasta mi Apple Watch (QEPD)… Pero últimamente esa interfaz está tan sofisticada, que huele a futuro cercano que tu famoso trabajo de SEO (o el trabajo de las compañías para que la misma programación de su sitio esté tan bien diseñada para los ojos de Google, que sí o sí aparezcas naturalmente en la primera página, porque NADIE ve la segunda)… se termine con un holocausto vocal: y es que, con la voz, no tienes ni siquiera una primera página. Tienes sólo una, ¡una! Primera búsqueda.

"Quiero una pizza", "llévame a una bomba de bencina"…

 

Ayer empecé a ver "Mejor que Nosotros"; una serie de SCI-FI rusa (what?) de Netflix. Y como con HER, estoy rayando con las interfaces. Con esa mirada de un mundo con tanta tecnología, que se vuelve una capa invisible. Con Siris y Alexas invisibles, y pantallas estilo papel que apenas y usas.

Porque para qué, google. Para qué.

This message contains information which may be confidential and privileged. Unless you are the intended recipient (or authorized to receive this message for the intended recipient), you may not use, copy, disseminate or disclose to anyone the message or any information contained in the message. If you have received the message in error, please advise the sender by reply e-mail, and delete the message. Thank you very much.

14.11.18

Tu cara, es tu cara?

biometric ID ritalinleon.jpg
 Hoy apareció una noticia de la que todos mis amigos geeks están hablando: Que al Consejo para la Transparencia no le gustó nada la idea de que Mall Plaza esté usando tecnología biométrica (reconocimiento facial) con la gente que entra al mall. Really? La semana pasada entré al Work Café y, al acercarme a la pantalla, me dijo "¡Hola Cristián, quieres que llamemos a tu ejecutiva?" un solo click al "si"; y acto seguido ya tenía un SMS en mi bolsillo para presentar por un cappuccino gratis. Porque entré a mi banco y me reconocieron. Y me molestó? hell no. Como tampoco me molestaría un sistema automatizado en la entrada de mi condominio, conectado con la policía, que advirtiera si un psicópata quiere entrar colado y saltar mi reja. La pregunta es super valida. Y entiendo ambos lados de la discusión... Pero así como cualquier pelagatos te pide tu RUT (con el que se pueden sacar productos bancarios) y que lo anotes en un block sin ninguna seguridad a la entrada de un edificio random, me parece que este tipo de sistemas de validación, como todo, puede ser usado para hacer el bien o hacer el mal. Y está bien que se legisle. ¿Que qué creo yo?
  1. Que la policía por default debería tener un registro global. Eso de "todos tenemos derecho a pasar desapercibido" es super valido, hasta que al lado tuyo anda un pedófilo que se quiere colar al jardín de tu hijo. Si no tienes nada que ocultar, qué te importa que el gobierno tenga tu cara. Si eso termina funcionando para que me saquen un parte automatizado, el pelotudo soy yo.
  2. Que, como bien dictará la ley en trámite, todos tenemos derecho a decidir qué información se le da a quién. Es muy distinto que al entrar a la clínica rápidamente me hagan un check-in, y pase y todo está listo... a que saquen a alguien de un banco porque se filtró su información de salud y no les conviene. Vi una charla en el SXSW super interesante sobre el "Blockchain of Everything", y tu derecho inalienable -ahí si estamos de acuerdo- de ser tú quien decide qué información le das a quien... pero que la llave de entrada sea tu cara? ¡la raja!
  3. Como publicista, y comunicador en general, soy un obsesivo con la experiencia de usuario. Y si hay algo más perfecto y seamless que mirar un punto y que te reconozcan, díganselo a Amazon Go para que mejore aún más esto:


¿Somos los dueños de nuestro rostro? Obvio. De la información que conlleva? Sí, hasta cierto punto. No quiero que sepas donde vivo ni cómo se llaman mis hijos. Pero sí quiero que mi banco me dé un café gratis y que el aeropuerto me deje entrar corriendo hasta mi asiento del avión para enchufarme a mi serie... que mi asiento del avión sabe exactamente en qué punto la dejé, porque me está mirando. Pero con respeto.

31.10.18

Y a mi qué

Los que me conocen, sabrán que en todas mis presentaciones y en todas mis charlas tengo en algún momento un slide con el titulo de este Posteo. Y a mi qué.  La máxima en la que fundamento cada revisor de ideas, cada campaña que hacemos y cada proyecto que tomamos. Es ponerse desde el lado de las personas y decir: ¿En serio me quieres interrumpir mi video para decirme que cambiaste de envase?... Es fácil llenarse la boca con la frase "Seamos relevantes". La pega dura es hacerlo. Por eso, el revuelo que ha causado esta ultima semana nuestra campaña para Lubricantes Lubrax (nótese la categoría y el producto del que están todos hablando)... no puede sino darme la razón en mi punto: la única forma de ser verdaderamente significativos en la vida de las personas, es creando marcas relevantes. Y la única forma de ser relevante, es entender a la gente. Pero de verdad entenderla. Para Lubrax fue una tremenda jugada. Pero también fue para nosotros plantarnos frente a un cliente, en licitación, y decirle "Lo siento mucho... pero a nadie le interesa tu producto". O, en bonito, si no eres tuerca o no tienes un auto de miles de dólares, el cambio de aceite es un cacho. Un trámite. Y póngale el que usted me diga, señor Mecánico. ¿O por qué creen que es grito y plata el sticker del "recomendado por" en todos los autos nuevos?... La pregunta entonces es: Si este producto no es relevante para la gente, ¿cómo hago que la gente hable de mi producto? Nuestra respuesta fue la disrupción:




Trend topic 2 días. "La mejor publicidad de la vida" (what?!!). Matinales. Programas de capuchas. Notas en todos los diarios... Y cuando respondes el "Y a mi qué", las plataformas son lo de menos. Si haces un comercial de TV que la gente comenta, va a aparecer en Twitter y la gente va a compartirla en su muro. Y si es una campaña digital digna de comentar, las noticias la van a subir al "offline". Olvídate de las plataformas. Tú quédate con el "¿Y a mi qué?".

Publicado primero en ritalinleon.com

16.10.18

Oye Siri... dame con Google Assistant?

Ok, antes de empezar, algunos disclaimers dignos de mencionar:
  1. Si bien existen otros computadores como el HP Spectre o incluso el nuevo Microsoft Surface 6 que le hacen mucha pelea al Mac... todos usan Windows. El Mac usa Mac OS.
  2. No existe otro tablet como el iPad. Sorry. Convénzanme de lo contrario. Mándenme uno. No lo creo. iOS en parte. Apple en parte. No lo hay. Lo siento.
  3. Los AirPods son una maravilla. Livianos, pequeños, se cargan en su caja, reconocen el Apple Watch, el Mac, el iPhone y el Apple TV.
  4. Tampoco existe en otro ecosistema un Smart Watch como el Apple Watch. Y nótese que yo todavía tengo y uso el primero.
Dicho eso... Oye, Siri: que pena. Cuando me llegó el tiempo de cambiar mi iPhone 6s, empecé en la búsqueda del sustituto. Claramente  el X, de ¡¡Un millón doscientos mil pesos en Chile!! no lo iba a ser. Así que me paseé por la tienda Samsung (Mmm nah), le eché una mirada al increíble Pocophone de Xiaomi... y la verdad hasta ahora el que más me convence es el Huawei P20 Pro. O su nuevo hermano el Mate 20 Pro... ¿Por qué? Porque la cámara es impresionante (@LeoPrieto me mostró las fotos que tomó de noche, y parecen una pila de retoques perfectos; hasta difícil de creer)... El precio, claramente también es increíble en comparación... Pero Google Assistant? Wow. A ver. Otro disclaimer: pensé que Shortcuts de Siri eran la solución a "Oye Siri, quiero que prendas las luces, MIENTRAS me pones música, MIENTRAS pones el mapa a la oficina, MIENTRAS escuchamos AC/DC... Lo cierto es que el ecosistema Apple funciona muy mal con las luces de Hue. La música, si no es Apple Music, mejor olvídate. Y el mapa DEBE ser Apple (agh!!!). O sea, preso en el ecosistema Toc y egoísta de Apple. Mientras, buscando en foros, encontré la manera de bajar el Google Assistant (básicamente, creé una cuenta de cero, hice creer que estaba en Estados Unidos con un VPN y... blablablá). Creando luego un shortcut: "Oye Siri... Ok Google", para invocar al asistente de Google. Que, además de apagarme las luces, abrir Waze, decirme el clima y mandar un mensaje a quien quiera, me pone AC/DC o la lista que quiera, en Spotify ¡O Apple Music! Toma. La decisión está clara: el Mac, el iPad, el Apple Watch y los AirPods no tienen hoy realmente una competencia... Pero miren el Huawei Mate 20 Pro y díganme si no dan ganas de decir... "Oye Siri... nos vemos en el iPad". huawe_mate_20_pro_1.jpg Mate P20 Pro. Como todos, tiene "notch"; pero también una cámara de 3 lentes. IA en las fotos. Un sistema de carga Qi inversa (AKA puedes prestar carga a otro smartphone con Qi)... y un sistema de huella ¡en la pantalla misma!

12.10.18

El VERDADERO Diseño de Experiencias

En la época de la post publicidad, la post verdad y todos los neologismos cool que tanto nos gusta usar, la única máxima absoluta (al menos a mi modo de ver; es mi blog, oye) es la del todo vale. Todos los medios, quiero decir. Hoy la marca no es "on" u "off". Y sorry por el discurso 2009, pero al parecer ese mantra se repite pero no se practica. Con agencias que ven solo lo digital (what?!!) de una marca, y otra agencia -con otra mirada y otra agenda- viendo lo "off". ¡Para la misma marca! Es como que de este lado de la tienda lo maneje un administrador, y este otro, otra persona.
Una marca. Una mirada. Un foco. No importa el medio, no importa el formato. Eso, es diseño de experiencia.
Seamless. En inglés. Sin costuras. Perfecto. Liso como espejo de agua. Que la forma en como te recibe el vendedor, se condiga con la vitrina. Y la filosofía interna. Y el empaque. Y el discurso de la fiesta de fin de año de la empresa.

Pero diseñar una experiencia de marca no es fácil. Es ir contra la corriente del status quo y la mediocridad. Del "para qué cambiarlo si funciona". Es sistémico. Es profundo. Y requiere un diseño proactivo, consciente.
Es la mentalidad del nuevo coach que llega al equipo de futbol. O del nuevo gerente de marketing. Y no requiere que estés llegando. La mentalidad de "esto se va a ordenar de una puta vez" puede partir hoy mismo. Pero tiene que tener una mirada obsesiva con que, finalmente, todo (¡todo!) comunica. Desde cuánto le pagas a tus empleados y si reciclas o no, hasta el texto legal de tu aviso.

Diseñar o rediseñar la la experiencia de tu marca es un Sudoku. Una partida de ajedrez. Caminar en el hielo. Dar pasos específicos, conscientes. Inhalar y exhalar a conciencia. No importa si antes caminabas sin pensar. Desde ahora, al menos hasta que esa cadencia se vuelva la que quieres realmente tener, debe ser obsesivamente consciente.

De muestra, un botonazo que me encontré en Linkedin:


21.8.18

Mira. Mi primera pega de publicista.

El día que llegué a hacer la práctica a McCann (Uuuuuu...!), mi primera pega fue tomar un comercial de noruega (?), traducirlo y versionarlo. Al cliente le gustó tanto cuando lo canté, que terminé haciéndolo yo de verdad. ¡Y lo acabo de encontrar! Mi primer pituto de locutor y mi primera pega de publicista: el Quicky Rap. [youtube https://www.youtube.com/watch?v=cz5x4p3HmKM&w=854&h=480]    

20.8.18

De la post-verdad, a la post-publicidad

Podemos ser muy creativos, muy rupturistas y muy premiados con lo que hacemos… pero el fin ultimo de la publicidad, siempre es y ha sido vender. Un perogrullo que más de algun cliente nos recuerda de vez en cuando: ¿Pero esto va a vender?… Una discusión eterna (que siempre tiene como ejemplos a Apple, que jamás ha puesto -ni pondrá- un precio en sus avisos; y el retail, que jamás sacará -ni dejará de usar- a los rostros). ¿Vende más el aviso con el precio gigante? ¿Vende más la experiencia de marca? Si. No. Todo. Estamos en un mundo en donde los embajadores (los bien trabajados) nos venden productos sin que nos demos cuenta. Y las marcas tratan inútilmente de convertir su slogan en un hashtag. Entre todo ese agnosticismo de medios, en donde la publicidad ya no tiene cara de publicidad, es clave tener clara tu estrategia de marca. Tu espacio. Tu digital persona (entendiendo que hoy todo es digital y hashtageable) ¿Eres una marca que va a gritar precios? ¿Eres una marca que va a llegar por estilo de vida? Hoy un advocate de marca bien pensado y bien fidelizado, puede vender más que un aviso con el precio gigante. Porque estás “vendiendo” ese mundo que antes veíamos en irrealidades y focos de estudio, en la vida misma. En fotos quizás igual de trabajadas para Instagram, pero que respiran ese aire a “esto no es un aviso”. En la era de la post-verdad, estamos frente también a la post-publicidad. A cautivar followers con fotos increíbles de tus tragos o tus cervezas insertas en situaciones “reales”. Porque hoy ya no competimos con la cerveza del lado, sino que con la foto del matrimonio del finde de tu prima. El boomerang de tu sobrina de 3 años.  Y eso, claro que vende. Porque hoy la moneda de cambio es la atención. Pero no me malentiendan: Nuestro fin ultimo sigue siendo vender. Como siempre. Solo que nuestro fin inmediato, empezó a competir no con los espacios publicitarios, sino que con los espacios (micro-momentos le dice Google) en que metes tu cabeza en el celular. Y eso implica intentar imbuirte en nuestra experiencia. Nuestro estilo de vida como marca. Nuestro brandeo post-publicidad. Cristián “Ritalin” León es publicista de la Universidad del Pacífico. Charlista, blogger y Director General Creativo de MRM/McCann. Publicado primero en la revista de la AMDD en marzo de 2018