8.12.14

AMDD

Conocí a la AMD (sin la actual D adicional) cuando llegué como Director General Creativo de MRM a fines del 2007. Cuando en Facebook todavía eramos muy pocos y mi cuenta de twitter apenas y tenía un “¿Hola, hay alguien ahí?”.
Cuando se premiaban los banners y el Community Management todavía ni existía.

Llegué  a dirigir creativamente una agencia de marketing directo que había recibido la directriz global de ser la punta de flecha en el mundo digital. Y eso, en Chile del 2007, era tomar un machete e internarse en una selva en la que, por primera vez en la historia, los consumidores estaban creando senderos mucho más rápido que las empresas de comunicación.
Mi experiencia digital, de hecho, venía desde mi blog y mi gusto por la tecnología. Yo venía de McCann. De contar historias en 30 segundos. De “decirte” cosas, sin esperar feedback. Por eso, llegar al mundo del Marketing Directo, con gente acostumbrada a targetear como un láser, con campañas de nicho y “Respuesta Directa”, me enseñaron mucho más de lo que yo pensé que iba a enseñar de vuelta.
“Directo es Digital”, fue la primera columna que escribí aquí mismo. E incluso hoy, de vuelta a la “nave madre” y haciendo campañas integradas con equipos cada vez más Millennials, las premisas clave que aprendí en esos primeros días inmerso en el Marketing Directo (que ahora con Digital es un “Marketing Directo-Masivo”), se han vuelto casi un dogma para la publicidad. El preguntarse en cada campaña el “¿Y a mi qué?” del consumidor. O el diseño de experiencias más allá del estímulo publicitario.

Hoy estamos entrando al mundo de los drones, los wearables, la realidad virtual perfecta y las impresiones 3D. Tecnologías que corren cada vez más rápido, pero que lejos de dar vértigo, confirman un solo punto fijo en el horizonte: Se hizo fundamental tomarle el peso, de verdad, a palabras como “interactivo” y “engagement”. Conceptos tan manoseados, que se nos olvida lo poderosos que son. Interactivo no desde la tecnología  y el “efecto wow” o la “interactividad” de mover el cursor y pase algo. Interactivo, de “yo te digo algo, pero espero una respuesta”. Interactuar. Conversar. Engagement no de palabra-gringa-que-suena-cool. Sino de “Enganchar”. Hacer algo que realmente te guste. Que haga (de nuevo) que conversemos. Respuesta directa. Tal y como cuando hacíamos que abrieras un sobre, tomaras un teléfono ó movieras una palanca.
La tecnología cambió. Y seguirá cambiando. ¡Y qué importa! Porque el cambio no es tecnológico, sino sociológico.

Muchas veces me han preguntado si es más fácil enseñarle a un “Masivo” de “Digital”, o vice- versa. Y lo cierto es que depende de muchos factores. La pasión y la curiosidad, para empezar… Pero lo que sí tengo claro es que hoy, nuevamente escribiendo una columna en la AMDD, puedo confirmar un hecho: 7 años después de que dijimos “Directo es Digital”, me alegra poder sumar otra frase: “Digital, es Masivo”.


Cristián “Ritalín” León

Vicepresidente y Director de Integración Digital de McCann Santiago

Columna publicada en Noviembre de 2014 en la revista AMDD. 

3.11.14

Digital Pills 529

 

 

 

Google GLASS, mi cámara favorita de video – El cineasta CASEY NEISTAT comparte sus opiniones respecto a Google Glass, desde sus Google Glass. http://bit.ly/1wrWOhm

 

Google GLASS, my favorite video camera - FILMMAKER CASEY NEISTAT SHARES HIS OPINIONS ON GOOGLE GLASS WHILE WEARING GOOGLE GLASS.

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"SIGNAL STRENGTH" la primera orquesta Wifi de New York Conectado por la internet, el compositor LJOVA dirige músicos en 9 diferentes estaciones de metro, para presentar su nueva creación. http://bit.ly/1zs997G

 

"SIGNAL STRENGTH" the first NYC wifi orchestra - CONNECTED BY THE INTERNET, COMPOSER LJOVA LEADS MUSICIANS FROM NINE DIFFERENT SUBWAY STOPS TO PERFORM HIS ORIGINAL PIECE. http://bit.ly/1zs997G

 

 

 

21.9.14

Fonda "La Vesícula"

El timing fue perfecto. O el peor posible.
Hace unos meses, cuando fui a mi nutriólogo para (¡por fin!) terminar con el loop de subes y bajas, uno de los exámenes mostró que tenía pólipos en la vesícula. Algo así como "verruguitas" o pequeños quistes que, si son muy pequeños, sólo requieren revisiones anuales. Y si son muy grandes, significa que hay que extirpar la vesícula.
Los míos, estaban justo a la mitad. "Opérate luego de que nazca tu guagua; no hay apuro".
¿El problema? a la semana siguiente empiezan las molestias. Y me consta que no fue psicológico, porque no quise ni averiguar donde diablos tenía la vesícula. Y el dolor venía justo de la zona.

"Cambió el plan. Opérate ahora mismo"
"¿Ahora mismo... onda fin de mes?"
"Ahora mismo, onda el lunes".
Chán.
Lunes 15. Inicio de semana dieciochera. Con dos reemplazos en la oficina, mi Project Manager de vacaciones y un inminente viaje.
Chán. El peor de los timings.
"Si no, te comes una empanada y te puede dar un ataque. O estás en NY y te da un ataque".
Chán. Chán. Chán. El mejor de los timings.


Se los voy a resumir desde mi primeriza vez:
1. Es cierto y muy freak: te ponen en la mesa de operación (cágate de miedo: la luz sobre ti, los monitores a un lado), y la verdad ni siquiera alcanzas a darte cuenta cuando, cual teletransportación de Gokú, apareces en la cama con una sensación exquisita de haber dormido como 5 horas. 
2. Te sientes como si hubieras hecho 479,348,534 de abdominales. Más o menos. Por que claro, pasaron por la zona abdominal. 
3. Saliendo de la clínica (24 horas), el dolor comienza. Es la parte latera: 3 ó 4 días con dolores, hinchado como globo y con una dieta de mierda.
4. Dieta de mierda: (que en estricto rigor, yo viniendo de dieta, no fue tanto): Arroz blanco, compotas, jalea, sémola con leche, pollo ó pescado cocido. Nada de verduras crudas, carne de cerdo ni para qué hablar de cremas, frituras y cosas pesadas. Forget it.

Lo peor, para mi al menos, fue la constipación. No les voy a resumir el asunto... pero ahora sé como se sienten las minas. Suerte con eso. 

¿Y ahora?
La vesícula no crea la bilis. Guarda la bilis. Y la bilis, liñas y liños, es eso que lanza el cuerpo cuando le llega demasiada grasa, para envolver y descomponer más rápido. Puedes comer lo que quieras, pero olvídate de las panzadas de churros, empanadas fritas o McDonald`s. La bilis sigue como siempre, y de hecho los tractos se agrandan -osea el cuerpo busca la forma de compensar-... pero si no quieres sentirte como las pelotas, resumamos que desde ahora:
1. Debes comer 5 veces al día. En porciones pequeñas
2. Debes olvidarte para siempre de comer demasiadas grasas. Combo agrandado? yeah right.

Así es que bienvenido a la fonda "La Vesícula". Donde, por una vez en la vida, cambié la Chicha por el juguito de compota; las empanadas de pino por unas galletas con quesillo... y los 5 kilos que iba a subir, por 5 kilos menos. 

Y vamos que se puede.

16.3.14

Quizás

Un cuento

LAS SÁBANAS MÁGICAS DE SEBASTIÁN.


Sebastián tiene sábanas mágicas.


Y nadie más que él lo sabe.


Cada vez que se va a acostar, luego del cuento del papá y el besito de la mamá, Sebastián se tapa y ¡wuuuush!, las sábanas lo llevan a los lugares más increíbles que podrías creer.


A veces la sábana es una cueva suave y calientita.


A través de ella, termina llegando a países llenos de robots, naves espaciales y chocolates.


Otras veces la sábana es una capa, que lo ayuda a volar muy alto, y recorrer el mundo.


Sebastián tiene una sábana mágica. Y nadie más lo sabe.


Por eso no ve la hora de que se acabe este cuento para entrar a ella y tener una nueva aventura



Ilustración Leonor Pérez




20.2.14

Quizup y otras cyber adicciones

En el mundo mental de un publicista, con la cabeza siempre a mil y con la obligación/deformación profesional de conocer lo último, lo nuevo y lo más, las obsesiones flash se me han vuelto una maldita y eterna recurrencia. Pegado con (la tercera entrega del juego de Batman para PS4 y una muy buena razón para no salir un jueves en la noche), adicto a la segunda temporada de #HouseOfCards (que además cuenta con el formato Netflix de “Te paso la temporada completa, enjoy) y con Spotify –ahora en Chile, por si no lo sabían- refrescando mis orejas constantemente… lo único que me faltaba era descubrir una nota con las 10 empresas de Social Media más innovadoras del año y conocer QuizUP.

¿Qué es? Un “Plain Vanilla Game”. O, en shilensis, un “tres cucharadas y a la papa” de usabilidad, con una adicción parecida al Candy Crush. Al que, gracias a la waif, me parece que nunca enganché. Los anticuerpos de los constantes “Ayudame” en Facebook hicieron su pega.


En fin: QuizUp es una App de trivias. Fin. Y con esa sola idea, y un orden de temáticas de absolutamente lo que quieras, la caña cayó al agua y empezó a picar como locos. Les cuento, señores, del nuevo Flappy Bird. Y ojalá que su creador no frikée como el del pajarito volador, que no estoy para tiritones de manos.


Se las dejo. A ver si me acompañan en mi adicción y nos juntamos mentalmente desde nuestro celular.

Enjoy.





14.2.14

Review: Robocop

Como fanático del Robocop de Frank Miller y de las dos películas originales (la tercera fue un mal sueño), creo tener el derecho y deber de comentarles mi ida al cine de ayer, al estreno de Robocop:

En simple: LIKE. ¡¡Muy muy buena!!

Primero, porque la tecnología de hoy hace mucho más realista, crudo y perfecta la idea de un Hombre-Robot-Policía. Segundo, porque está diseñada de tal manera que no echa a perder a ese Robocop que tienes en la cabeza –de hecho el inicio es con canción ochentera y todo-… Y tercero, porque el guión está muy bueno. Y con la misma crítica social e ironía tan Frank Miller (Cómics).


La historia cambió un poco nada más. Sigue siendo el futuro cercano. Sigue siendo Detroit (hoy, un verdadero Gotham, no es necesario reinventar nada). Y sigue habiendo un tipo medio corrupto que quiere ganar sin importar nada (el CEO de Omnicorp y ex Batman, el siempre genial Michael Keaton)… Pero con vueltas que sólo la época de los videojuegos, los efectos realistas y el futurismo limpio y perfecto no pueden traer hoy. Una película de acción redondita. Que no tiene grandes twists ni recuécanos narrativos… pero que cumple más que bien reviviendo un clásico que los niños de los ochentas amamos; lo más importante, sin perder la esencia ni la fuerza de la idea original.

Véanla. Recomendada.